El terrible chuponeo y las manipulaciones desde el poder

Pensé que llegaría temprano a mi clase de la tarde el día martes. Con un almuerzo frente a la pantalla, se me ocurrió revisar todos los posts y videos que recordaban un aniversario más de la salida del video Kouri-Montesinos y regodearme un poco ante la nueva (y siempre imperfecta) democracia que habíamos alcanzado luego de tantos años de asquerosa dictadura Fujimontesinista. Iluso yo.

En mi timeline de Twitter comenzó a rebotar entre varios usuarios la difusión anónima (un tal @arcosunshine y un blancanieves2010) de un audio chuponeado. Oyó usted bien: una conversación telefónica interceptada, protagonizada por una tal Maruja, representando a Lourdes Flores, y Remigio Morales Bermúdez, hablando sobre un par de reuniones entre la candidata y las empresas Camargo Correa (Brasil) y ACS (España). Del video, lo más condenable fue el resurgimiento de esta práctica chuponeadora, de esta artimaña que busca generar psicosociales a través de la invasión a la privacidad: una cicuta disfrazada de néctar de la verdad, de omnipresencia mediática redentora.

Así, con esa apresurada conclusión, salí de casa y llegué a tiempo a mi clase. El PPC hizo espíritu de cuerpo y denunció la interceptación telefónica mientras que el ex ministro aprista aseguró que la reunión fue meramente técnica. ¿Lobby o no lobby? Muy temprano para poder determinar la cualidad de esas conversaciones.

Y el miércoles en la noche, ante la pantalla de televisión, mientras miraba a Jaime Bayly difundiendo más audios de conversaciones privadas entre Lulú y su asesor Xavier Barrón como sus pepitas recién salidas del horno, me lo repetí instantáneamente: Iluso yo.

Una Lourdes Flores hablando (según me lo permite mi frágil y joven recuerdo) como nunca antes se le oyó, nombrando imbecilidades y potos, movidas de las encuestas en su contra y de cómo la van a cagar en las elecciones a través de movidas de último minuto en las mismísimas mesas. “Ya me las sé todas”, le dijo a Barrón. No lo cuestiono. Ya lleva tres competencias en su haber, de las cuales dos campañas electorales resultaron ser más que inefectivas a poco tiempo de los comicios electorales, donde siempre quedó como la segundona (en el mejor de los casos)

Pero, hasta ahora, todas son patrañas emocionales que nos muestran que el personaje político y el personaje verdadero son cosas completamente distintas. Ninguna novedad. Las verdaderas pepitas, según su servidor, son dos muy simples, claras y lamentablemente condenables:

  • Barrón acerca de Alfredo Torres, de Apoyo: “Vamos, con el ánimo de que pueda, de repente, mover un poco sus cifras. Total, todavía no las ha entregado”. No pues. Está bien que sientas que las encuestadoras, los medios y el pueblo te han dado la espalda en las últimas elecciones, pero no puedes aprobar tan suelta de huesos la obvia idea de manipular datos y cifras -es decir, información pública, aka, factores que determinan la opinión pública al lado del periodismo opinativo-. Jaime Salinas salió a defender a la lideresa del PPC, asegurando que esas grabaciones la “humanizan y legitiman”. Por supuesto, no dijo ni pío sobre la idea de Barrón y la aprobación de Lourdes. Ni lo uno ni lo otro. Ese punto sólo muestra a la candidata como una pésima contendora.
  • Y, por tercera vez, iluso yo al pensar que le habíamos ganado un poco la cancha a prácticas tan asquerosas como la interceptación telefónica y la invasión a la privacidad con fines tan sucios como desprestigiar ante todo el Perú a un personaje político. Las viejas y fujimontesinistas mañas de los shocks psicosociales salen de la superficial tumba y buscan quitarle cualquier vestigio de institucionalidad a un proceso electoral que, hasta hace tres cortos días, parecía ser de lo más democrático que habíamos visto últimamente (dejando de lado, claro, a las campañas desinformadoras ultra-derechistas).

Solamente por esas dos razones, considero justificada la difusión de los audios a través de los medios. OJO. Difusión, que no debe confundirse semánticamente con la obtención ilegal de los audios a través del fucking chuponeo. El contenido de las conversaciones, por su propio peso y por ser claras señales de que todavía hay gente de un poder temible para manejar campañas electorales a su antojo creando pantallones de humo, le dan un valor periodístico per se a las grabaciones. Quitarle esa cualidad sería restarle valor a los vladivideos y a las grabaciones del Petrogate.

De cualquier modo, alguien va a tener que salir a dar la cara por este descarado chuponeo. Y, con BTR fuera de juego, ¿quién anda por ahí interviniendo teléfonos y soltando con cuentagotas estas pepitas con efecto bola de nieve? Abugattás ya echó el primer dedo acusador. Veremos, pues. Mientras tanto, y de pasadita, contemplemos a una Lulú hundiéndose. Qué se puede hacer. Alguien ahí arriba en la escala del poder no te quiere.

Pie de página:

  • ASCO, post esperanzador de José Alejandro Godoy.

Que nadie se engañe. Quien está detrás de estas maniobras es alguien que no quiere ni a Lourdes Flores ni a Susana Villarán. Es alguien que quiere ensuciar el proceso electoral, viciarlo, embarrar a todos, convertirnos a todos en villanos, generar caos. Y que quiere convertir al sistema democrático en un juego de vendettas y desorden, para luego oponer al candidato o la candidata “del orden”.

Por el lado de Castañeda, Marco Parra pedía paciencia a los burgomaestres, cuando la verdad es que no tenían candidato reemplazante de Castañeda y tampoco se pronunciaban abiertamente por alguien del PPC. En cuanto a Lourdes, luego de preguntar a sus simpatizantes en su Facebook qué pensaban de su candidatura a la alcaldía, no había decidido participar. A lo más, cuando supo que el hombre del Callao se reunía con los suyos, lanzó su célebre veto: con Kouri ni a la esquina, porque tenían “distanciamientos morales”.

Esto precipitó la ruptura. En una entrevista periodística, Heresi se declaró decepcionado por su lideresa pues, según dijo, los había autorizado a negociar con Kouri. Al poco tiempo renunció al PPC, y lo mismo hizo una parte de los inquietos alcaldes. Visto en retrospectiva, hicieron un pésimo negocio, aun cuando Kouri no hubiera sido marginado de los comicios por el JNE.

—Ellos pensaron que Lourdes no se lanzaría —dijo un dirigente del PPC. En el preciso momento de las renuncias, primeros días de febrero, el IOP de la Universidad Católica vaticinaba un empate entre Flores y Kouri, con 27% cada uno. En esa circunstancia, cuando Flores decide realmente ser candidata, Carlos Chipoco le recomienda la antinomia que caracterizaría la primera parte de su campaña: decencia versus corrupción.

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