El mensaje a la Nación y la universidad inexistente

Nuestro saber es provisional porque felizmente no es estático. Esa es la mejor victoria de una casa de Humanidades: formar conciencia de eso. Por eso no podemos preparar solo gente que asimile y estanque el saber, sino gente que aprenda a someterlo a crítica, para que así lo perfeccione y recree. Si no, permaneceremos en el subdesarrollo. Es decir, estaremos mentalmente colonizados. La independencia, para ser total, debe asegurarse en el terreno del trabajo científico. Pero no depende de que copiemos o no programas ajenos; depende de que aprendamos a descubrir las fuerzas capaces de organizarnos un programa interior.  (“Cerebros y universidad” Luis Jaime Cisneros 25/07/10)

Las grandes omisiones del presidente García en su último mensaje a la Nación fueron tantas que cada uno tiene para hacer su propio top 5.  Inambari, la reconstrucción del sur, la lucha contra la corrupción, los problemas por las bajas temperaturas, etc etc etc…

Pero decidí arrancar con un párrafo de la última columna del admirable Luis Jaime Cisneros (la cual leo devotamente cada domingo) porque algo que percibo que obvian todos es la importancia de la universidad, la perpetua ausente en los planes de gobierno y en los populistas mensajes de cada 28 de julio.

Sean Fiestas Patrias o no, la universidad pública en el ojo público sencillamente “no existe”. Se habla de una carrera pública magisterial, la capacitación docente y la construcción de decenas de colegios a nivel nacional, de cómo mejoramos en estadísticas de comprensión lectora y razonamiento matemático como si lograr que un 20% de niños entiendan lo que leen fuera el logro del siglo, pero de la producción de conocimiento y de formación de técnicos y profesionales… Nada. El tema es un gran cero a la izquierda.

Y año tras año se perpetúa la figura de un Estado con una fascinación por el cemento, el dinero y la generación de puestos de trabajo. Un país donde la felicidad la han de determinar las estadísticas, el salario bien remunerado, la inversión externa y la permanente venta de bienes con nulo nivel de industria ni de estrategia empresarial.

Una oposición decepcionante

Una oposición sin mucho cerebro y mucho griterío

Hasta que comprendamos la importancia de la universidad en su papel de generación de conocimientos y de profesionales innovadores, el valor de la capacitación de técnicos con una visión creativa, hasta que se cambie esa mentalidad mediocre, mensajes presidenciales como el último de García seguirán recibiendo aplausos sobones y críticas escuálidas.

Y el mayor riesgo siempre será que aunque sea una persona se crea que el Perú es el país de las maravillas.

Pie de página

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