Censura en el S.XXI o Los alcances de lo obsceno y pornográfico

La pornografía (a.k.a. máxima expresión de la obscenidad, tápate los ojos, fuchi) no es nada nuevo. La conocí como chibolo puberto cuando pude descifrar lo que pasaba en las imágenes borrosas y defectuosas que llegaban de Venus, ese canal de señal contratable. Mis papás no lo iban a colocar en el paquete ni aunque fuera gratis. Pero yo, empeñoso, movía la conexión del cable y trataba de obtener la mejor señal gratuita.

También me introduje a este mundo prohibido para menores de edad en internet vía las computadoras del laboratorio de mi colegio. Entre chacotas y risas nerviosas, mis patas me enseñaban, caletamente, (y a espaldas del profesor) lo que era el hentai y lo fácil que era ver videos relacionados desde cualquier computador (no esperen hipervínculos).

"Shinji, te voy a acusar con Belmont" Ojo: alguien dice que esto es obsceno y lo baneo.

Sí, consumí pornografía antes de cumplir los 18. Era un lugar común y el tinte de contenido tabú me llamó la atención. Y, bueno, hasta donde sé no me he convertido en ningún depravado sexual, violador o, peor aún, sacerdote católico (oh no!).

Le puedes prohibir el acceso a contenido triple equis al menor. En realidad, se la puedes poner difícil al menos. Contra eso no me opongo. La ley está ahí, existe, y se dedica a proteger los niños y tratar de orientarlos sexualmente (claro, falta un elemento vital… ¿educación sexual? ¿jelou?). Los medios deben autorregularse y discernir entre qué cosas se pueden mostrar al público en general y qué cosas deben reservarse para el público mayor.

Ahora, esta autorregulación ideal, ¿funcionaría? ¿Cómo la aplicamos en esta época de apertura vía internet? Unos casos para reflexionar, inspirados unos, tomados otros de la columna Perú 2.1 de Sifuentes.

  • Televisión para todos “es”, según RBC y Belmont, esta presentación llena de talento, expresividad corporal, arte y hermosa acústica. Con ustedes, don Chezina y Susy Díaz.
  • Noticias para todos “son” los titulares llenos de muertos y asesinos de los noticieros y las portadas escandalosas de la prensa popular y chicha.
  • Contenido no apto para nadie “es” la versión original del cómic inspirado en Ulises de Joyce. ¿Cómo podría Apple exhibir en su App Store para el iPad algo tan explícito como el torso desnudo de una mujer? Cuánta obscenidad. Censurado para grandes y chicos. Por eso, ni se te ocurra buscar “Pudor” de Roncagliolo ni leer “El anatomista” de Federico Andahazi. Fuchi.

Y me pasé largamente del límite de palabras. Que “obsceno” que soy. Comenten, por favor. ¿Cómo diferenciamos el erotismo y la obscenidad? ¿De dónde debe partir y hasta dónde puede llegar la libertad de expresión?

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Comments
5 Responses to “Censura en el S.XXI o Los alcances de lo obsceno y pornográfico”
  1. Marco R. Colombier dice:

    bueno, comencemos por aceptar que la censura de contenidos en Internet es necia por donde se le mire.

    hay más y más ejemplos. publicar una foto de carla bruni, marilyn monroe, o quién sea desnuda (como parte de una noticia) es obsceno? el pezón de janet jackson?

    subamos la apuesta. saló, de pasolini (búsquenla), es una película obscena? tan mala es la obscenidad, en primer lugar?

  2. Te escribo como un antiguo consumidor de porno y un investigador friki del Derecho. En primer lugar, el proyecto de Belmont es idiota, retrógrado y un excelente regalo para un gobernante autoritario de turno que podrá tener de las bolas a los dueños de los medios de prensa (¿me puedo expresar así? ¿muy obsceno?)

    SIn embargo, lo interesante es lo segundo. Controlar medios analógicos es sencillo. Tumbas antenas, ocupas redacciones, niegas concesiones de espacios radiofónicos. La pregunta no es solo què hacer con Internet sino cómo enfrentar el paso al digital de forma razonable. No solo puedes captar porno en Internet sino también en cualquier canal de cable. Y eso no se puede controlar con leyes. Lamentablemente, el nuevo paradigma informático exige mucho más de la legislación (tampoco es que esto sea Perú y todo sea terrible. La ley de medios argentina hubiese sido muy buena hace 10 años pero su regulación sobre el cable es risible puesto que la señal de cable se puede emitir incluso fuera del país). El proyecto no pasará. Pero da miedo el apoyo que ha tenido.

    Saludos

    • primero: antiguo? miembro vitalicio

      segundo: bueno, proyectos idiotas de gente limitada. completamente previsible.

      tercero: sea en tele, impresos o internet, controlar ese tipo de cosas no se hace desde leyes, como han creído los que apoyaron la ley para luego cuestionarla. ese jueguito se presta a ambigüedades, malas interpretaciones y malas praxis. a mi opinión, deberían preocuparse por educar, informar y guiar a los jóvenes en lugar de buscar poner una solución cuando el daño ya está hecho. ah, pero vendría el estado ridículamente católico con sus métodos ortodoxos en educación… que viva el perreo colegial youtubero.

  3. Jorge Rodriguez dice:

    El Anatomista. Sin mas comentarios.

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